Algunos políticos destacados

La historia contemporánea está repleta de interesantes personajes que han ocupado cargos de alta responsabilidad. Recordemos que el siglo XX vivió dos guerras mundiales, las cuales pusieron a prueba el coraje, la determinación, la inteligencia y la calidad humana de los líderes a escala global. Procesos como la descolonización, iniciada en la segunda mitad del siglo XX, así como la construcción de un nuevo orden mundial tras los destrozos causados por la guerra, fueron escenarios propicios para el surgimiento de liderazgos de altura. Listemos sucintamente algunos de ellos.

  • Franklin Roosevelt: ha sido el único presidente de los Estados Unidos que ha ganado cuatro elecciones presidenciales, consecutivamente. Ocupó la presidencia norteamericana desde 1932 hasta que murió, en 1945. Fue pieza fundamental para lograr la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
  • Winston Churchill: polémico primer ministro de Gran Bretaña en dos períodos, su templanza le hizo destacarse al frente de la segunda guerra mundial y su liderazgo fue decisivo para derrotar al fascismo.
  • Ronald Reagan: presidente de Estados Unidos entre 1981 y 1989, Reagan se convirtió en un bastión conservador en lo social y lo económico. Su política exterior frontal contra el comunismo lesionó profundamente los intereses soviéticos y contribuyó de forma certera a la superación de la Guerra Fría.
  • Iósif Stalin: cruel dictador que dirigió los destinos de la Unión Soviética entre 1922 y 1953. Bajo su mandato, la potencia comunista logró desarrollarse vertiginosamente, a costa, eso sí, de innumerables crímenes y del genocidio. Su contribución permitió, sin embargo, derrotar al nazismo en la segunda guerra mundial.
  • Nelson Mandela: activista y político de ideología izquierdista, logró hacerse con el poder y desmontar el régimen racista del apartheid en Sudáfrica. Primer presidente de raza negra del país. Su trayectoria política no está exenta de controversias, al haber formado parte, durante su juventud, del movimiento guerrillero MK, calificado como terrorista.

Choques entre Rusia y Ucrania

Entre 2010 y 2014 el presidente de Ucrania fue Víktor Yanukóvich, aliado del primer mandatario ruso, Vladimir Putin. Aunque en un principio lo promovió, Yanukóvich se negó a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea que era esperado por gran parte del pueblo ucraniano, lo que derivó en grandes protestas en el país.

Las protestas crecieron en cantidad y en exigencias, configurándose lo que acabó conociéndose como «Euromaidán». Los manifestantes demandaban volver a negociar la adhesión a la Unión Europea, pero la negativa del presidente derivó en mayores protestas que comenzaron a exigir un nuevo gobierno. Ante la creciente presión popular, el parlamento asumió el poder ejecutivo y Yanukóvich terminó escapando a Rusia. Desde 2014 pesa sobre él una orden de captura de las autoridades ucranianas por asesinato de manifestantes.

Las protestas se habían concentrado, sobre todo, en la zona central y occidental de Ucrania, pues las zonas orientales y sureñas son mayoritariamente pro-rusas. Tras el derrocamiento del gobierno de Yanukóvich, las zonas pro-rusas rechazaron a las nuevas autoridades, hasta el punto de plantearse una reintegración con Rusia.

En este contexto, el gobierno de la República Autónoma de Crimea, entonces parte integrante de Ucrania, anunció que celebrarían un referéndum el 16 de marzo de 2014 para decidir si el pueblo deseaba integrarse a Rusia. So pretexto de proteger al pueblo de etnia rusa que vivía en Ucrania y a los intereses rusos en la zona, el gobierno de Putin desplegó tropas en la Península de Crimea, lo que fue condenado por Estados Unidos y Europa como una contravención a la Carta de las Naciones Unidas. Esto, sin embargo, no desanimó a los rusos.

El referéndum se celebró y, como era de esperarse, la abrumadora mayoría de los votos aceptaron la incorporación a Rusia. El plebiscito fue condenado por todos los integrantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, excepto China, que se abstuvo, y Rusia, que obviamente ejerció su poder de veto para que no se aprobara ninguna resolución al respecto.

A la fecha, la amplia mayoría de los miembros de la comunidad internacional desconoce la legalidad de la anexión de Crima a Rusia. Las regiones orientales de Ucrania siguen bajo un estado de tensión, pues se han registrado enfrentamientos entre fuerzas ucranianas y pro-rusas.

Principios del Derecho Internacional

El Derecho Internacional regula las relaciones bilaterales y multilaterales entre estados, organizaciones, personas y entes a nivel global. El Derecho Internacional Público recoge las normas que regulan las relaciones entre estados soberanos y organizaciones internacionales; mientras que el Derecho Internacional Privado recoge las normas que regulan las relaciones entre individuos y empresas privadas a nivel internacional.

Entre los principios del Derecho Internacional Público, uno de los más importantes es el de la autodeterminación de los pueblos, estrechamente ligado al concepto de soberanía y libre consentimiento de los Estados para obligarse. Esto significa que las obligaciones de cada país respecto a terceros países y a la comunidad internacional se basan en el libre consentimiento de dicho Estado en obligarse soberanamente a cumplir lo acordado. En el mismo orden de ideas, un principio subsecuente es el de la obligación de respetar los tratados debidamente aceptados (‘pacta sunt servanda’).

El principio de no intervención señala que ningún estado debe intervenir en los asuntos internos de otro, mientras que el principio de igualdad soberana entre los estados establece la igualdad jurídica entre éstos, es decir, se establece que todos los estados tienen las mismas capacidades legales para asumir y ejercer obligaciones. El Derecho Internacional, sin embargo, está en constante evolución de acuerdo a la dinámica global.

Autores más destacados en la ciencia política

La ciencia política contemporánea ha logrado madurar profusamente gracias a los aportes de estudiosos muy dedicados, que han logrado alcanzar gran renombre por sus análisis teóricos y por su trabajo práctico en las artes de la política.

En la época contemporánea, es necesario destacar a autores como los alemanes Carl Schmitt, Hannah Arendt y Leo Strauss, el francés Maurice Duverger, los italianos Norberto Bobbio y Giovanni Sartori, y los estadounidenses Robert Dahl, Henry Kissinger y Samuel Huntington. Kissinger en particular se destacó no sólo como escritor, sino también como planificador y ejecutor de la política exterior estadounidense en la década de 1970, lo que terminó convirtiéndolo en una figura sumamente polémica.

El desarrollo del pensamiento teórico en las ciencias políticas dio origen a una buena cantidad de corrientes y enfoques de pensamiento, entre las que resulta imprescindible destacar al realismo político, el conductismo, el estructuralismo, el marxismo, el funcionalismo, la teoría de juegos, la teoría sistémica y el neoinstitucionalismo.

La ideología penetró también en el campo de estudio, lo que se corrobora cuando vemos cómo el marxismo se convirtió en un método válido de análisis de las realidades políticas y económicas.

Historia de la ciencia política

De acuerdo con los registros con que contamos, los primeros análisis conocidos sobre política datan de la antigua Grecia y la civilización India. Aunque, entendida en sentido estricto, la politología es una ciencia social bastante reciente, lo cierto es que los estudios sobre fenómenos políticos como la ética, la filosofía política, la historia y la economía política son muy antiguos.

Ya en el Rigveda indio, que data del 1400 a.C., se reflexiona sobre hechos políticos. El hindú Chanakia Pandit es considerado como el pensador político y económico más antiguo del que se tenga registro.

En Occidente, la filosofía política tiene sus raíces en la civilización griega, propiamente de la mano de Platón y Aristóteles. Ya en la antigua Roma encontramos historiadores más dedicados a la política como área de estudio, tales como Polibio, Cicerón, Tito Livio y Plutarco. Incluso Julio César y otros mandatarios contribuyeron al estudio de la política con sus referencias y explicaciones.

El polímata persa Avicena se dedicó también al tema, junto a otros musulmanes como los andalusíes Averroes y Maimónides, quienes continuaron la tradición analítica aristotélica.

Durante el Renacimiento el estudio de esta disciplina floreció con autores como Nicolás Maquiavelo, con su famosa obra «El Príncipe». Pero no fue sino hasta la modernidad que la politología nació como ciencia.

La guerra en Siria

Desde el año 2011, el mundo ha asistido con conmoción al desarrollo de un cruel enfrentamiento civil armado en Siria, con la posterior intervención de potencias foráneas.

El actual mandatario del país, Bashar al Asad, fue elegido en 2000. Su mandato empeoró las ya lamentables condiciones socio-económicas de la población siria, aumentando la desigualdad, el desempleo y la pobreza. La población resentía, además, que Al Asad había incumplido sus promesas de adelantar reformas democráticas en el país. Por si fuera poco, una cruel sequía asoló al país, y los sucesos de la Primavera Árabe en otros países de la región terminaron por exacerbar a la población.

El pueblo sirio comenzó a realizar protestas multitudinarias pidiendo libertades civiles, mejoras económicas y lucha contra la corrupción, llegando a quemar edificios identificados con el partido gobernante. Las protestas fueron atacadas por el ejército. Ante estos ataques, la población se armó para combatir a los militares afectos al gobierno. Militares desertores conformaron ejércitos paralelos buscando salvaguardar la integridad de la población.

El conflicto aumentó su complejidad con la participación de diversas milicias, como los combatientes kurdos. Una importante cantidad de rebeldes terminaron enlistados en el temible Estado Islámico, que pasó a controlar extensas zonas del país, con tal de hacer frente al gobierno sirio. En tanto, Bashar al Asad se defendía con las fuerzas del ejército y la participación del Hezbollá iraní en la guerra.

Para 2014, el gobierno sirio convocó elecciones presidenciales en las áreas que controlaba, invitando a observadores de países afectos al régimen para que atestiguaran la legalidad del proceso. Resultó electo de nuevo Al Asad, con casi el 90% de los votos. Estados Unidos, la Unión Europea y el Consejo de Cooperación del Golfo calificaron el proceso como una farsa. En cerca del 60% del territorio no se celebraron las elecciones, por estar controladas por los rebeldes.

La rápida extensión del grupo terrorista Estado Islámico en la región encendió las alarmas de las potencias extranjeras, que terminaron involucrándose en el conflicto. Estados Unidos, junto con Francia, bombardeó posiciones del grupo terrorista entre 2014 y 2015, además de apoyar financiera y logísticamente a los rebeldes. Rusia entró al conflicto poco después, pero atacando a los rebeldes y al Estado Islámico por igual, en defensa del gobierno sirio.

Otros países, como Turquía e Israel, también se vieron directamente involucrados en la guerra civil siria, pues buscaban prevenir ataques de los grupos armados a su territorio. Con la casi total eliminación del Estado Islámico, Occidente redujo su participación en el conflicto, y el gobierno de Bashar Al Asad terminó por imponerse en el territorio, para satisfacción de Rusia.

Conflicto entre Venezuela y Guyana

El conflicto territorial más antiguo del continente americano es el que aún existe entre Venezuela y Guyana. Venezuela le reclama a Guyana todo el territorio al oeste del río Esequibo, una zona que Venezuela administraba desde tiempos coloniales. En aquella época, al este del río Esequibo estaban las colonias holandesas de Demerara, Berbice y Esequibo (actuales Surinam y Guyana); mientras que al oeste del río empezaba el territorio colonial español hoy conocido como Venezuela.

En 1814, Holanda le cedió a Gran Bretaña su colonia del Esequibo, que para ese entonces y de acuerdo con documentos de la época contaba con unas 20.000 millas cuadradas de extensión, equivalentes al territorio actual de Guyana al este del río Esequibo. Gran Bretaña, sin embargo, prontamente estimuló la colonización de su nuevo territorio más allá del río, lo cual fue protestado repetidamente tanto por las autoridades coloniales españolas como por los sucesivos gobiernos de la Venezuela ya independiente. Los británicos hicieron caso omiso de las protestas, hasta que Venezuela se vio obligada a romper relaciones diplomáticas con dicho país en 1887.

Al ser un país débil y sin posibilidades de enfrentar al imperio británico, Venezuela solicitó la ayuda de los Estados Unidos. Durante varios años, los gobiernos norteamericanos instaron a Gran Bretaña a aceptar un arbitraje, pero los ingleses se negaron obstinadamente, mientras que seguían estimulando la colonización y explotación del territorio en disputa. Finalmente, Estados Unidos amenazó a Gran Bretaña con el uso de la fuerza para que aceptara ir a arbitraje. Los ingleses aceptaron acudir al arbitraje en 1897.

El tribunal de arbitraje emitió su sentencia en 1899, pero dicha sentencia contenía varios vicios que evidenciaron su carácter espurio. Los jueces no siguieron los principios requeridos por el tratado de arbitraje, se excedieron en sus competencias al establecer fronteras con terceros países, y la sentencia carecía de motivación y de argumentos apegados al derecho. Venezuela protestó el resultado del arbitraje, pero fue compelida a delimitar la frontera establecida, so pena de ser agredida militarmente por Gran Bretaña.

Los gobiernos venezolanos, sin embargo, nunca aceptaron realmente la frontera. Décadas después comenzaron a aparecer testimonios que evidenciaban que el arbitraje había sido fruto de un arreglo entre las potencias de la época, y no una sentencia apegada al derecho. Con estas bases Venezuela denunció ante las Naciones Unidas en 1945 y 1962 dicha línea limítrofe, y exigió la renegociación de su frontera con la entonces Guayana Británica.

Ante este escenario, en 1966 los gobiernos de Venezuela, Reino Unido y Guayana Británica firmaron el Acuerdo de Ginebra, que estipula que las partes deben «buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico» del conflicto. El preámbulo del acuerdo establece también que la controversia debe «ser amistosamente resuelta en forma que resulte aceptable para ambas partes».

En los últimos años, Guyana ha insistido en resolver la controversia por vía judicial, pero Venezuela se ha negado a ello basándose en que el espíritu del Acuerdo de Ginebra obliga a llegar a un arreglo práctico que ambas partes consideren aceptable, cosa que no sería posible alcanzar dejando que un tercero resuelva el asunto.

Temas actuales de política internacional

Si bien en términos generales la política internacional sigue estando dominada por temas que ya eran determinantes en el siglo pasado, tales como la necesidad de salvaguardar la paz global o la procura del desarrollo de los países menos favorecidos, ya estamos a punto de entrar en la tercera década del siglo XXI, y nuevos temas han comenzado a preocupar a los actores internacionales.

Entre esos importantes temas están la seguridad informática y cibernética, así como los cambios tecnológicos que están modificando sustancialmente la estructura económica mundial. Además, se evidencia una mayor preocupación por problemáticas como el terrorismo, la legitimación de capitales, y la necesidad de hacer más transparentes los sistemas financieros a escala global, combatiendo la opacidad de los paraísos fiscales.

Los problemas derivados de la multiculturalidad, la inmigración, y la convivencia de civilizaciones muy distintas, también se hacen cada vez más presentes como asuntos a tratar, al igual que el cada vez mayor uso de la desinformación como arma política a nivel internacional, el riesgo que presentan los estados fallidos, y la precaria situación de los estados de bienestar en países como España, Francia o Japón.

La política internacional

Podemos definir la política internacional como la compleja trama de relaciones que se producen entre países, territorios, autoridades y organizaciones de ámbito regional o internacional. Aunque en el mundo contemporáneo el Derecho Internacional busca regular estas relaciones, lo cierto es que la complejidad de la política internacional frecuentemente escapa al marco normativo del Derecho.

Si bien los Estados normalmente se rigen por leyes, tratados, convenciones y costumbres reconocidos a nivel global, en el escenario internacional convergen no sólo Estados, sino también organizaciones delictivas (incluso algunas terroristas), movimientos insurgentes, activistas de diversa índole, organizaciones no gubernamentales y, sobre todo, intereses económicos y corporativos que desafían ampliamente los límites del Derecho.

La política internacional se maneja tanto a nivel bilateral como multilateral. Las relaciones a nivel bilateral son las que mantienen dos Estados entre sí, en el marco de sus competencias soberanas. En cambio, las relaciones a nivel multilateral incluyen comunidades de países, agrupados en función de su proximidad geográfica o intereses comunes. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), surgida tras la Segunda Guerra Mundial y con sedes principales en Nueva York (Estados Unidos) y Ginebra (Suiza), es actualmente la mayor organización multilateral del mundo.

El carácter multidimensional de la política internacional encuentra su explicación en la multiplicidad de factores que intervienen en los intereses nacionales, así como en la configuración de las políticas exteriores de cada país. De este modo, en la política internacional confluyen importantes intereses económicos, geopolíticos, militares, territoriales y de seguridad. La política interna de cada país juega asimismo un rol fundamental en la conducción de su política exterior. Así las cosas, frecuentemente la política exterior no es más que un reflejo de los vaivenes de la política interna, si bien cada país tiene intereses geoestratégicos, económicos y de seguridad que apuntalan sus principios de política exterior más allá de los cambios políticos internos de rutina.

Igualmente, la política internacional puede ser correctamente entendida como la mejor herramienta para fomentar, construir y preservar la paz mundial. Siendo que la política se basa en el diálogo, la concertación y el arreglo amistoso de las diferencias entre naciones, constituye el primer y más importante paso para resolver los conflictos internacionales. Aunque las cortes y tribunales internacionales también juegan un papel importante en este sentido, las soluciones de mutuo acuerdo suelen tener preferencia, por garantizar resultados más satisfactorios y duraderos.

Los funcionarios encargados de la política exterior e internacional de cada país son conocidos como ‘diplomáticos’. En cada país, el principal diplomático es el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, también conocido como Canciller o Secretario de Estado. Los Jefes de Estado o de Gobierno de cada país también cumplen la función de dirigir y orientar la política exterior e internacional.

La política internacional es una disciplina compleja, multifactorial y multidimensional, pero muy interesante.

Principales actores en la política internacional

Se entienden como actores de la política internacional a aquellas personalidades, organizaciones o grupos sociales que cuentan con la capacidad de interactuar, influir, y comunicarse eficazmente y de forma significativa con naciones, personalidades o grupos de interés a nivel internacional.

Así las cosas, los actores internacionales no están predeterminados ni se corresponden exclusivamente con los diplomáticos, los políticos o los Jefes de Estado. Cualquier personalidad o grupo con influencia en la política internacional puede convertirse en un actor reconocido y de importancia, dependiendo de las coyunturas, intereses y necesidades que afloren dentro de la comunidad internacional.

Por ejemplo, la joven pakistaní Malala Yousafzai se convirtió en una influyente voz a nivel internacional, al erigirse en símbolo de la opresión que ejerce el régimen talibán en Pakistán y Afganistán. La joven recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014 y ha recorrido todo el mundo llevando su mensaje de activismo en favor de los derechos civiles, y más específicamente en favor del derecho de las mujeres a la educación.

No obstante, de forma más rutinaria y estricta, los actores internacionales típicos son los Estados (a través de sus diplomáticos y jefes de gobierno), las organizaciones intergubernamentales, las organizaciones no gubernamentales, las empresas transnacionales y las fuerzas transnacionales. Veamos cada uno con más detalle.

  • Estados: son los únicos que cuentan con soberanía e independencia dentro del territorio que controlan, y son la base fundamental del Derecho y la política internacional.
  • Organizaciones Intergubernamentales: instituciones conformadas por decisión de dos o más Estados soberanos con el fin de desarrollar funciones y actividades de interés común. Sólo cuentan con las potestades, atribuciones y poderes que los Estados participantes les hayan conferido.
  • Organizaciones no gubernamentales: grupos estructurados de activistas privados que se conforman para promover y velar por diversas causas, como los derechos civiles, la defensa del medio ambiente, la paz mundial, etcétera. Suelen cumplir importantes y muy útiles funciones de información, control, investigación y denuncia, aunque sus actuaciones o disposiciones no tienen carácter vinculante.
  • Empresas transnacionales: corporaciones privadas que operan en dos o más países y que, al contar con un mando unificado a nivel mundial, buscan proteger sus intereses comerciales y maximizar sus beneficios ejerciendo influencia sobre los gobiernos nacionales.
  • Cuerpos insurgentes: organizaciones conformadas por participantes de origen diverso, y que pueden operar en territorio de uno o más Estados al margen del Derecho internacional. Suelen ser ejércitos de liberación, como el Frente Polisario, milicianos, o incluso organizaciones calificadas como terroristas, que ejercen una influencia significativa en el contexto internacional.